Disciplina Positiva

La disciplina positiva se basa en la comunicación, el amor, el entendimiento y la empatía para disfrutar de las relaciones familiares y da herramientas a los padres para entender el comportamiento de sus hijos (incluso cuando no es adecuado) y reconducirlo con respeto, sin luchas de poder y siempre de manera positiva.

Es un enfoque que no incluye ni el control excesivo ni la permisividad. Se basa en el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida.

Los cinco criterios a tener en cuenta para una disciplina positiva según la autor Jane Nelsen en su libro “Cómo educar con firmeza y cariño” son:

  1. Es amable y firme al mismo tiempo (respetuosa y motivadora)
  2. Ayuda a los niños a sentirse importantes (conexión)
  3. Es eficaz a largo plazo
  4. Enseña valiosas habilidades para la vida (Respeto, habilidad para resolver problemas, participación, colaboración, responsabilidad…)
  5. Ayuda a que los niños desarrollen sus capacidades y sean conscients de ellas.

 

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