Sobreprotección infantil y sus consecuencias

SOBREPROTECCIÓN INFANTIL Y SUS CONSECUENCIAS 

Cuando nos convertimos en madres y padres nuestro instinto de protección hacia nuestro bebé se activa. Estamos alerta en todo momento para que no le ocurra nada, cuidamos que no tenga frio cuando salimos a pasear, de quitar algún mueble del medio para que no tropiece cuando empiece a caminar, de estar alerta en el parque para prevenir accidentes en el columpio, etc. Algo instintivo, natural y totalmente normal.

“Nuestros hijos necesitan protección y cuidado, pero también independencia y autonomía”. Debemos aprender a dársela, dejar que alguna que otra vez se caigan al suelo, que mojen el baño cuando se lavan las manos, que se ensucien cuando coman, jueguen, etc. Debemos aprender a no intervenir en todas las situaciones problemáticas o difíciles que se les presenta a nuestros hijos, de esta manera ayudamos a que ellos resuelvan y por ende a su desarrollo madurativo.

Pero hay ocasiones en los que algunas madres y padres muestran más protección de la necesaria para garantizar la seguridad y el bienestar de sus hijos.

Un niño sobreprotegido es aquel al que sus padres le siguen haciendo todo cuando él o ella ya tienen una edad suficiente para hacerlo por sí mismo, por ejemplo:

Cuando le siguen dando de comer, le siguen vistiendo y calzando o bien le siguen acompañando al baño.

Los niños de padres sobreprotectores normalmente son: 

  • Dependientes de sus padres
  • Tímidos y Retraídos
  • Muestran actitudes inmaduras
  • Tienen baja autoestima
  • Dificultad para relacionarse
  • Muestran temor e inseguridad
  • Poco tolerantes a la frustraciónPautas para evitar la sobreprotección:  
  1. Dejar que nuestro hijo experimente, que aprenda por sí mismo.
  2. No intervenir en cada pequeño problema o dificultad que se le presente. Dejar que ande y corra por el parque, si se cae no te angusties.
  3. No cortar el aprendizaje, si tu hijo quiere empezar a comer solo, ofrécele una cuchara y un gran babero para que coma, no te preocupes, si se ensucia es normal, ya limpiaremos después.
  4. Fomentar que juegue con otros niños sin nuestra presencia constante, permite que se aleje un poco de ti para jugar libremente.
  5. No darle todo lo que le pida al momento, se convierten en niños “emperadores”.
  6. Fomentar que establezca lazos afectivos con otras personas a parte de nosotros.
  7. No atosigarle, no estar todo el día encima preguntando y controlando.
  8. Estar a su lado para ofrecerle ayuda cuando lo necesite, pero no para solucionarle los problemas.
  9. Tratarle de acuerdo a su edad, permitir que crezca y se desarrolle.
  10. Fomentar la autonomía. Debemos enseñarles a hacer cosas por su cuenta, que aprendan a vestirse y calzarse, lavarse la cara… en definitiva hábitos de autonomía que les aporten mayor independencia de nosotros.
  11. Fomentar la responsabilidad. Ofrecerles pequeñas responsabilidades dentro de casa, por ejemplo, poner la mesa, que levante sus platos, ordenar sus juguetes, que tienda su cama, obviamente dentro de sus capacidades y en función a la edad. También ser responsables de sus tareas escolares.

Acompañar en el aprendizaje no significa que los papás y mamás hagan los deberes de sus hijos. 

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